lunes, 20 de diciembre de 2010

Ve, matame lentamente.-

Se saca y lo admiras con suficiente tiempo para saber que será consumido, insertándose en tu boca y luego con una chispa flameante, se enciende… No falta poco para que el resto de las partículas entren por tu boca y avancen un trayecto estimado hasta la tráquea. ¡Tranquilo! Si te apresuras demasiado arde. Llena tus bolsas de aire con ese néctar de suicidio lento. Al parecer trae calma, el corazón se detiene para darle la bienvenida a la muerte… Esperen, no es suficiente. Cuando todo esto ocurre ya se ha consumido hasta su tope, no queda otra, debes consumir otro más para que el éxtasis no se vaya…  ¿A cuánto asciende la cuenta querido?.

Ya son ciento veintinueve.-

No hay comentarios:

Publicar un comentario