domingo, 19 de diciembre de 2010

I can(t) smile.-

Verde,  mármol  y azul, esos colores llenan este lugar, ondeandes espejismos de días calidos y repletos de angelicales carcajadas, el cantar de Flora y Fauna inundan el espacio, bellas señoritas con voces de diosas, y un suave globo de helio mantiene a temperatura todo, la brisa es la suficiente como para mecer las copas de esos árboles que alguna vez fueron arbustos, a su vez, la necesaria para llevar esos grises colores lejos de aquí, pero no alcanza para olvidar.
Los recuerdos son pensamientos tales como una ola, en algún momento deberán volver a ti, volver al lugar donde empezaron, esa es nuestra odisea, vivir con estas interminables réplicas de una vida pasada y seguir pensando en el mañana, el futuro –sin olvidar el pasado-, y el presente, la droga más poderosa de la humanidad, solo dura el momento, un momento de euforia, melancolía o impotencia, este no demuestra más que el comienzo de un sabor incontable de emociones, abstractas mas no falsas. ¿Cómo podemos creer en algo que no vemos?...
Es tan abstracto como un cohete de pan impulsado por leche tibia, el cual partió de un punto abandonado en mí, voló por el espacio sin importarle donde llegar, sin importarle donde caer, y que mientras avanza bota porciones de chocolate.  Solo planea por el estrellado cielo tenue, tanto de noche como de día mantiene su rumbo hacia ese lugar llamado nirvana, sin embargo, ¿Por qué buscar algo que se encuentra en la diaria rutina? Esa tranquilidad que solo uno se sabe dar, al momento de olvidar lo que hace mal y lo que hace bien, tranquilidad, este cohete ha pasado por muchos lugares ya, ahora mismo está volando sobre ti, mira bien sobre tu cabeza, ahí está, ¿No lo ves?, pues deberías dejar de mirar con los ojos.
Al fin y al cabo, este mundo tiene más sorpresas de las que pensamos, incluso, todas las respuestas están donde mismo surgen las preguntas. 

Dentro de nosotros.

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