martes, 21 de diciembre de 2010

Cotidiano.-

-“Ah, llegaste…”

Ahí estaba ella, se veía un poco rara, algo fuera de lo común, sin decir palabra alguna se abalanzó contra mí y comenzó  a besarme con el deseo más puro de todos. No quería parar, pero debía parar, no estaba solo en casa. Pese a las incontables advertencias de mi mente, mi cuerpo actuó por si solo y siguió el juego macabro que estaba entre manos, en la misma silla que estaba sentado, se sentó encima de mí con sus piernas entrelazadas a mi cuerpo, era raro, hoy andaba con una falda siendo que no le agradan aquellas. Los besos cada vez eran más deseosos, es casi como si el juego entre nuestras lenguas fueran caricias interminables de dos amantes, las manos ya no tan tranquilas comenzaron a subir sobre su prenda de vestir, delicadamente primero, para aumentar la tensión, las caricias de mis labios contra su cuello era el afrodisiaco perfecto, ya era suficiente, debía tocar más a piel, mi mano sube por su cadera..

-“Hijo, voy a comprar, ¿estas ocupado?”

Al solo sentir la puerta abrirse, todo se cortó de una manera impresionante, se levantó más rápido que nunca y mágicamente su polera ya estaba abajo, yo por mi parte, tratando de controlar los nervios y esa respiración agitada, miro a mi madre y le digo.

-“Eh… Estoy con ella” –con una sonrisa en mi rostro-
-“Ah… entonces voy y vuelvo, voy al súper, voy con tu hermana” 

Cerro la puerta y se escuchaban los pasos de como salía por la puerta principal. La mire y nos largamos a reír nerviosamente, me doy vuelta a recoger mi celular que se había caído por la sorpresa, al voltearme nuevamente, ella estaba solo en ropa interior, con una cara muy excitada me dice. 

-“¿Dónde quedamos?” 

Se abalanza sobre mi nuevamente, solo que esta vez, no puedo reaccionar, ella tiene el control de todo. Me sienta en el cubrecama y comienza a besarme nuevamente, era demasiado para mi… De un brusco movimiento me retira la polera, entre sus manos y su boca me hacen sentir lo más intenso del mundo, con una cara juguetona empieza a bajar lentamente su mano y desabrocha mi pantalón, es ahí cuando yo ya estaba a mi limite, sin pensar siquiera en cómo reaccionar, la veo bajar cuando su celular suena.

-“¡Mierda!” –dice ella con enojo

Mira la pantalla, aprieta un botón y deja que el celular suene.

-“No te vas a escapar esta vez” –Me dice mirándome con una cara algo pervertida-

Sigue en lo que estaba pero más rápido esta vez, ella completamente desnuda ya por su misma obra, y yo, desnudado por ella. Se sube encima de mí y comienza a moverse de una manera que jamás antes había experimentado, no quise acostarme, estábamos sentados, uno sobre el otro. Mis manos estaban en su espalda y mi boca en sus pechos, no había nada que pudiera hacer, estábamos en el mejor éxtasis… al cabo de unos minutos logramos explotar pero aun no teníamos suficiente, comenzamos una vez más. 

-“Hijo, se me quedo alg..¡¿Por qué esta la puerta cerrada?” –dijo mi madre mientras intentaba abrir la puerta.
-“¡Mierda!  ¡Vístete rápido!  -con algo de desesperación pero en voz baja le dije-

Sin darme cuenta que había hecho, tome mis prendas y me las puse, ella hizo lo mismo en tiempo record, se estiro en el rincón de mi cama y se hizo la dormida mientras yo abría la puerta.

-“¿Qué pasa?” –dije con voz somnoliente
-“¿Cómo que qué pasa?, estaban encerrados. –dijo con una voz cortante y enojada
-“Ay mamá, sin querer se cerró la puerta, estábamos durmiendo un rato, sabes que anoche no dormí nada”. –La mentira sonó creíble.
-“Esta bien… ¡cuidadito!” –dijo cerrando la puerta nuevamente y caminando hacia su habitación

Nos miramos, y nos reímos nuevamente más fuerte esta vez.

-“Casi nos pillan esta vez, jajaja” –me dijo con voz tierna.
-“Si… pero no importa, me gusta arriesgarme contigo” –mientras le beso la frente.

Luego con un beso tierno en mis labios salieron las palabras que esperé desde que llego.

-“Te amo mucho mi amor.-“

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