miércoles, 13 de abril de 2011

Vacio.

Palabras al oído era todo lo que este necesitaba, un suspiro, un aliento, más bien, una esperanza, sin embargo, él no veía la necesidad de expresar las cosas que por su mente pasaban, tal como si los sentimientos no se dejasen ver, tanto egocentrismo en su mirada, tanto rencor que pasaba por su pequeña locomotora, asimismo la falta de luz en sus pupilas no permitían ver ese caleidoscopio exótico que antes inundaba su iris. ¿Qué sucedió? ¿Qué cambio? ¿El paso de otoño a invierno había afectado su esencia? Mientras sus cabellos caían como hojas al suelo se iban destiñendo los oníricos pensamientos de niñez. “¡Una familia!, ¡un auto!, ¡una casa grande y un perro que la acompañe!”  Palabras que cada vez se ven más lejanas.

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